¿Cómo practicar el sangrado libre?

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¿Sabes en qué consiste el sangrado libre?

Quizás al escuchar estas palabras te viene a la cabeza una imagen de unos pantalones o bragas manchadas. Y aunque puede ser que manches, sobre todo al principio, sangrar libremente consiste en escuchar tu cuerpo, en controlar el flujo para retenerlo y expulsarlo de manera voluntaria.

¿Te suena loco?

Tenemos interiorizado desde que somos pequeñas que regla va de la mano de usar compresas y tampones, y nunca nadie nos había dicho que hay otra forma de vivir la menstruación.

Y sí, no usar ningún producto, ya sean con químicos o naturales, también es una opción. Una opción que requiere escuchar y estar atentas a las señales de nuestro cuerpo, de nuestro útero.

 

El sangrado libre tiene un increíble poder de autoconocimiento, nos ayuda a tomar conciencia de nuestro cuerpo y sus necesidades.

También tiene un gran poder de transformación social. Cuando toda la sociedad te grita que la regla es mala, sucia, un tabú; que ir manchada debe dar vergüenza, que si necesitas que una amiga te pase un salvaslip tiene que ser a escondidas… ¿qué puede haber más transformador que escoger sangrar libremente?

Aunque te manches, ¿no te da curiosidad aprender a escuchar tu cuerpo?

Optar por esta práctica requiere aprender a escuchar atentamente una parte de nuestro cuerpo a la que no estamos habituadas a prestar atención.

No es que tengas que aprender una nueva capacidad para identificar cada sensación, es más bien que nunca le hemos dado este espacio a nuestro útero para que se comunicara con nosotras, ni tampoco nos hemos dado permiso para aprender cómo se comunica.

¿Verdad que sabes identificar la sensación que precede las ganas de orinar? Cuando llega, vas al baño y expulsas la orina.

También sabes identificar cuando estás aguantando demasiado tiempo y “te meas encima”.

Con la menstruación pasa algo muy parecido; con el tiempo, empiezas a distinguir el cosquilleo de la sangre antes de caer, notas cuando estás vacía, cuando te vas llenando, y cuando tu cuerpo ya te está gritando que no aguanta más.

 

Basta con paciencia, curiosidad y escucha.

Cada cuerpo tiene su propio ritmo de expulsión de la sangre menstrual, y un flujo más o menos abundante cada día del ciclo. Por eso cada cuerpo, cada útero, cada escucha, es distinta, porque cada ciclo y cada mujer es única.

 

Dime, ¿te despierta curiosidad?

¿Te animarías a probarlo?

¡Te leo!

 

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